sábado, 3 de septiembre de 2016

EL LADO AMABLE DEL DOLOR




EL LADO AMABLE DEL DOLOR


Es posible que el dolor tenga lado amable?

Es posible que en lugares donde la gente padece graves enfermedades haya alegría?

Es posible que nadie se queje de su grave enfermedad y se converse de cosas, incluso simpáticas y graciosas?

…Si, es posible. Sí, es real, yo lo he observado y vivido durante dos largos meses en la unidad de Radioterapia acompañando a mi esposo que padece cáncer así como todos los que ahí se tratan la enfermedad.

Cuando se llega a tener algo tan serio como esta enfermedad no sé qué debe pasar por la mente del que la padece que es como si se hicieran más sensibles a lo hermoso de la vida, a la alegría de poder seguir viviendo, a la esperanza de curación. A veces hablan de ello con toda naturalidad, no les interesa estar aislados, tristes, taciturnos…es más interesante la comunicación con la gente y se hablan cosas amables y hasta divertidas. Yo he llegado a nombrarlo como el “club de la amabilidad”.

Es el lado amable del dolor… amigos.

 Qué gran lección!!, Lo que se puede aprender en lugares como estos! Te das cuenta de lo que es el ser humano, la fortaleza que tenemos y hasta donde podemos llegar.  Esto me recuerda una frase que decía mi suegra al respecto de las enfermedades o sucesos negativos de la vida:  “Dios aprieta pero no ahoga”…

No, no ahoga, porque ha dotado al ser humano de fortaleza suficiente para poder soportar los acontecimientos no amables de la vida. Ha dotado de suficiente inteligencia para saber que dolerse es negativo.

El lunes día 5 de septiembre me despediré de estos buenos amigos y amigas que durante dos meses me han enseñado tanto con su comportamiento y les recordaré, y nunca me olvidaré de sus rostros ni de sus sonrisas.

Para mí ha sido altamente positivo el haber estado en este lugar porque me ha dado la oportunidad de aprender de la fortaleza y el ánimo de las personas que saben del dolor desde la alegría de poder estar vivos, de la esperanza de sanarse, de ser mejores, porque han entendido que la vida es el mayor tesoro que poseemos.

María Dolores Velasco